Cartagena ofrece una de las ofertas gastronómicas más variadas del Mediterráneo. Si quieres planificar un día completo, aquí va una ruta con tres paradas que combinan mar, huerta y brasa.
Mañana: tapeo en el centro histórico. Empieza en la plaza del Ayuntamiento con un café y una pasteleria de carne en uno de los hornos tradicionales. Sube por la calle Mayor para tapear: desde mojete cartagenero hasta unas huevas de maruca, con una copa de vino de la tierra. Para los que prefieren el dulce, las yemas y sobás son obligadas.
Comida: arroces junto al puerto. A mediodía, en la zona del puerto, pide un caldero o un arroz a banda en uno de los restaurantes con vistas al mar. La clave es que el arroz quede en su punto y el socaorrás bien limpio. Puedes acompañarlo con una coca con atún o pulpo a la murciana.
Tarde: parrillada argentina en La Palma. Tras la sobremesa, dirígete a La Herradura en La Palma (Carretera de La Palma km 2,5). Aquí cambiamos de registro: brasas de encina, cortes argentinos madurados y una bodega con Malbec y Rioja. Empieza con una provoleta o unas empanadas, sigue con un bife de chorizo o la parrillada mixta, y termina con un flan casero o panqueques con dulce de leche.
Plan práctico. Cartagena se recorre bien a pie por el casco histórico y en coche para las salidas a La Palma. En verano, reserva la parrillada para después de las 21:00, cuando refresca. En invierno, la comida a las 14:00 es la mejor franja: sales a la calle con el sol cayendo sobre el puerto.
Por qué esta ruta funciona. Combinas el patrimonio marinero de Cartagena con la cocina huertana del Campo de Cartagena y la cultura gaucha que hemos traído desde Argentina. Tres paradas, tres conversaciones, una sola ciudad.
Reserva con tiempo, especialmente los fines de semana: la parrillada de La Herradura suele llenarse. Te esperamos.
